Te aspiro con la fuerza del viento… nasal, te poseo con la misma intensidad, el mismo egoísmo y la misma sinrazón con la que tú me poseías día tras día y año tras año. Lo que resta de ti me lo quedo para mí y te aplasto y te pierdo entre las neuronas a las que un día sometiste y que ansían encontrarse contigo. Apáñatelas como puedas.
Ya no envidio a las motas de polvo que no sentían, tan sólo existían. Ya no, porque ahora soy tan libre…… como un abejaruco!!