Baja que juguemos a fundirnos, Araneida, porque la química es diversión, y de este ansioso encuentro, deseo y suplico que surja la lógica reacción.
Yo, a ti, prometo serte infiel y odiarte, descuidarte y faltarte, en lo malo y lo peor, en la pobreza y la miseria, en la enfermedad y la decrepitud… casi todos los días de mi vida……. mientras suena el dulce, repetitivo y odioso ritmo melódico que tanto amo.